En uno de nuestras múltiples salidas por el barrio de Malasaña, concretamente por el área de Triball nos planteamos conocer más a fondo sus lugares más peculiares.

Iniciamos nuestra aventurilla hipster por Amén Madrid. Si no lo conoces es una de las tiendas más vanguardistas y más trendy que he visto por el centro. Sus escaparates son de lo mejor producido en el barrio, ya sea con botas Dr´Martens abrazando rosas o calaveras con orejas de Mickey Mouse.

Otro de nuestras paradas fue en Lolina Vintage. El café retro ambientado en los años 60 emplazado en la calle Espíritu Santo. Paredes con papel pintado y modernos de todo tipo trabajando con sus Mac´s es el ambiente habitual en este local donde las tartas son uno de las delicatessen obligadas si pasas por él.

Para acabar una andadura nos pasamos por el Kike Keller. Uno de nuestros puntos favoritos en el moderneo madrileño. El Keller es un estudio de diseño entre semana que de jueves a sábado se transforma en un concurrido bar de copas. Además cada tres meses alberga una exposición diferente.

Los Keller han salido en revistas como el New York Times Magazine Style enseñando su casa como muestra de su estilo.


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